Inglaterra: un ave regresó de la extinción después de 136 mil años, según científicos

Investigadores de la Universidad de Portsmouth del Reino Unido demostraron que una especie de ave no voladora que se había extinguido hace unos 136.000 años volvió a aparecer decenas de miles de años después, detalla el estudio publicado en el Zoological Journal of Linnean Society.

Fuente: CNN Español y RT España

INGLATERRA (11/5/2019).- Se trata del rálido de garganta blanca, un ave que migró de Madagascar y que tras conquistar el atolón de Aldabra, unos 500 kilómetros más al norte, en pleno Índico, perdió su capacidad de volar. Allí vivió hasta que ese territorio quedó bajo las aguas como consecuencia de la elevación del nivel del océano.

Especialistas de la Universidad de Portsmouth y del Museo de Historia Natural de Londres (Reino Unido) trabajaron con fósiles de unos 100.000 años de antigüedad, época en la que el agua había bajado y Aldabra había reaparecido y había sido nuevamente conquistado por las aves.

Entonces, compararon los fósiles de ambos períodos y hallaron que las características de las alas demostraban su incapacidad de volar, al igual que los huesos de los tobillos, lo que significa que una especie de Madagascar dio origen a las dos especies de rálido no volador que habitaron el mismo atolón.

“Estos fósiles únicos proporcionan evidencia irrefutable de que un miembro de la familia colonizó el atolón, probablemente desde Madagascar, y en cada ocasión perdió la capacidad de volar”, explicó Julian Hume, paleontólogo del Museo de Historia Natural, quien destacó que los fósiles muestran la “capacidad de estas aves para colonizar con éxito islas aisladas y perder la capacidad de vuelo en múltiples ocasiones”.

Por su parte, David Martill, de la Escuela de Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente de la Universidad de Portsmouth, agregó que no conocen otro ejemplo de ave que muestre “este fenómeno”. Además, expresó que únicamente en Aldabra “existe una evidencia fósil disponible que demuestre los efectos del cambio de los niveles del mar en eventos de extinción y recolonización”.

 

 

Los registros de fósiles de antes y después de que Aldabra se sumergiera demostraron la hazaña evolutiva del ave.

La especie madre del rálido, autóctona de Madagascar, con frecuencia vio dispararse a su población, obligando a las aves a migrar en gran número desde la isla frente a la costa de África Oriental.

Muchos de los que volaban al norte o al sur se ahogaron en el Océano Índico, y los que iban al oeste aterrizaron en África, donde fueron devorados por los depredadores

Pero los pocos afortunados que fueron al este terminaron en islas como Mauricio, Reunión y Aldabra, esta última fue estudiada por los investigadores.

Las aves en Aldabra perdieron la capacidad de volar con el tiempo, porque la falta de depredadores lo hizo innecesario, tal como lo hizo el dodo de Mauricio.

Lamentablemente, eso no les permitía escapar cuando la isla estaba sumergida y toda su flora y fauna habían desaparecido.

Pero a diferencia del dodo, que se extinguió en el siglo XVII, el rálido de garganta blanca resucitó para contar la historia una vez que la isla volvió a emerger y las aves comenzaron a migrar de nuevo al destino.

Eso significa que una especie de ave de Madagascar dio origen a dos especies distintas de rálido no volador en Aldabra en el espacio de unos pocos miles de años.

“Solo en Aldabra, que tiene el registro paleontológico más antiguo de cualquier isla oceánica dentro de la región del Océano Índico, hay evidencia fósil disponible que demuestra los efectos del cambio en los niveles del mar en los eventos de extinción y recolonización”, dijo Martill.

 

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