Tragedia de Brumadinho: dolor, muerte y grave contaminación del agua del Río Paraopeba a tres meses del colapso de la minera de Vale que mató a cerca de 300 personas en Minas Gerais

Recientes estudios realizados a través de la toma de registros del agua del Río Paraopeba muestran que el lodo de Brumadinho mata y deforma los animales. “El derrame de desechos puede causar muerte y anomalías en embriones de peces, y es un riesgo para la salud de las personas y animales”, advierten investigadores de Río de Janeiro y São Paulo.

Fuente: Red O Globo

BRASIL (4/5/2019).- Una investigación de científicos de universidades y centros de investigación de Río de Janeiro y de São Paulo mostró que los efectos del derramamiento de desechos de minería en Brumadinho (MG) pueden causar muerte y anomalías en embriones de peces. El alerta de los investigadores es ante las consecuencias a largo plazo para la salud humana y animal derivadas del rompimiento de la represa de la minera Vale deben acompañarse con extremo rigor.

El estudio incluyó dosificación de contaminantes, cuantificación de microorganismos potencialmente peligrosos y pruebas ecotoxicológicas.

“El lodo recolectado cinco días después de la tragedia fue capaz de matar y provocar defectos graves en los peces”, afirmó Mónica Lopes-Ferreira, cuyo laboratorio funciona en el Instituto Butantan, en São Paulo.

También causó aprehensión en los científicos la elevada concentración de mercurio, un metal altamente tóxico. Se encontró en una concentración por lo menos 720 veces mayor que el máximo establecido como seguro por el Consejo Nacional de Medio Ambiente (Conama) para aguas de la clase 2, como las del Río Paraopeba. Aguas de clase 2 se destinan al abastecimiento humano tras tratamiento convencional, a la recreación (nadar, buceo y ocio), a la irrigación de hortalizas y frutas ya la pesca.

El informe oficial reciente de la ANA, Capasa, CPRM e Igam apunta a una elevada concentración de mercurio entre el período de 25 de enero de 2019 y 10 de marzo de 2019. Este informe reporta valores de turbidez media (NTU), hierro disuelto (mg / L y el mercurio disuelto (ug / L) por encima de los límites preconizados por la resolución Conama 357. Sin embargo, a partir del 11 de marzo no se presentan datos para estos parámetros por el informe dificultando una interpretación más completa de la situación real actual, observan los científicos.

El estudio fue realizado por investigadores del Instituto Butantan, de la UENF y de la UFRJ. Los científicos recogieron muestras en seis localidades a lo largo de las aguas del río Paraopeba. Los puntos analizados incluyeron lugares 26 kilómetros antes del área arrasada (para efecto de comparación) y hasta 150 kilómetros después de la represa rota.

La concentración de hierro fue 100 veces mayor que la establecida por el Conama. La de aluminio, mil veces superior. Pero fue el mercurio, por su elevada toxicidad y persistencia en el ambiente, que dejó a los investigadores alarmados. El mercurio no se utiliza en el proceso de minería del hierro y no fue encontrado en un significativo contenido en el desastre de Mariana, causado en 2015 por Samarco, controlada por Vale y BHP Billiton.

Una de las posibilidades es que el tsunami generado por el rompimiento haya revocado el lecho del río y liberado sedimentos de antiguos lugares de extracción de oro, explica Fabiano Thompson, del Instituto de Biología y de la Coppe de la UFRJ y autor de un análisis sobre los efectos de los desechos del lodo de Mariana.

Uno de los coordinadores del estudio, Carlos Eduardo de Rezende, de la UENF, destaca que el mercurio es uno de los peores contaminantes que existen, por provocar una especie de contaminación crónica. Los científicos también descubrieron proliferación de microbios potencialmente tóxicos en el agua de Paraopeba, donde las concentraciones de microorganismos llegaron a diez veces la máxima de la tolerada por el Conama.

Para saber cuán tóxica era el agua del post-desastre, fue probada en embriones de pez cebra. Cuanto más cerca del área del desastre, más letal fue el agua para los embriones. En el punto de recolección junto a la mina, la mortalidad fue de hasta el 100%. El agua recogida en todos los puntos por debajo del desastre causó anomalías, como deformaciones en el cerebro, boca, columna, cola y hemorragias.

“Para probar el lodo tuvimos que diluirla hasta 6.250 veces y aún así ella continuó letal para los embriones, lo que atesta sin duda su riesgo para la salud”, indicó Mónica Lopes-Ferreira.

Las pruebas se realizaron con la colocación de 50 microlitros de agua contaminada en “pocinhos” de dos mililitros de agua limpia, cada uno con cinco embriones de pez cebra. Cada mililitro equivale a mil microlitros. Se utilizaron embriones con 30 minutos hasta tres horas de nacidos, observados por un período de 24 horas hasta 96 horas.

“No hay duda de que un material tóxico fue lanzado en el Paraopeba. No sabemos cómo la situación está ahora, pero el área necesita ser acompañada porque ese material es muy fino, puede permanecer por muchos años. Se queda en el lecho del río, en el suelo y entra en contacto con personas y animales”, destaca la investigadora del Butantan.

Los investigadores planean hacer nuevas colectas, para saber cómo está la situación ahora, pero por falta de dinero el trabajo está parado.

“El daño potencial de este tipo de accidentes perdura durante décadas. Toda la región afectada necesita ser monitoreada con extremo rigor”, subrayó Rezende.

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