Daniel Maradei:”La Argentina dispone de madera sólida suficiente para proyectos de aserraderos de gran escala y competitivos a nivel global, no es el mismo escenario para proyectos de celulosa y papel”

El director de Maradei, Pike y Asociados se refirió al escenario actual del país para las inversiones foresto-industriales. “Los inversores siguen eligiendo Brasil”, respondió con certeza. Explicó que la Argentina perdió posición en la región para lograr atraer proyectos de escala en la producción de celulosa y papel. En el corto plazo ingresarán al mercado una oferta de 14 millones de toneladas de pulpa, con las nuevas capacidades de producción de fábricas que ya se instalaron en Brasil, Chile y Uruguay. “La oportunidad la tenemos en atraer inversores interesados en generar valor con madera sólida”, afirma el profesional. Pero aún las condiciones políticas y económicas “son insuficientes” y los inversores se mantienen con expectativas frente a las próximas elecciones presidenciales.

Por Patricia Escobar

@argentinaforest

BUENOS AIRES (20/4/2019).- En las últimas semanas se agitaron las noticias en la región respecto a la venta de activos forestales de grandes jugadores del negocio. Masisa anunció que decidió desprenderse de sus activos forestales en Chile y Argentina (Forestal Argentina SA), y en Uruguay la prestigiosa Universidad de Harvard vendió su patrimonio de más de 55 mil hectáreas forestadas por una suma millonaria a la firma Agroempresa Forestal.

En el último año, ingresó un nuevo jugador internacional, la austriaca EGGER que adquirió con una inversión millonaria la fábrica de tableros de Masisa en Entre Ríos y tomó posesión de la cadena de comercialización de Placa Centro en el país. Por otra parte, recientemente la multinacional norteamericana Louisana Pacific se asoció a Cadamda (Cámara de la Madera y Afines) y se insertará en el mercado nacional de construcción con madera.

El escenario en la región se está movilizando en relación a los negocios forestales, pero en la Argentina no se han concretado anuncios de grandes inversiones industriales de base forestal ni hay nuevos proyectos en carpeta, más allá del proyecto en Corrientes de una planta de papeles marrones y celulosa en Ituzaingó que prevé su puesta en marcha para el 2021-2022. Se trataría, de concretarse, de una inversión que rondaría entre los 650 a 800 millones de dólares, en función del diseño final. La capacidad de producción de celulosa kraft sin blanquear de coníferas y kraftliner se proyecta en 500 mil toneladas anuales de USKP, 300 mil de kraftliner, además de 12 megavatios de bioenergía.

Otras inversiones de fuente de biomasa forestal para plantas de generación de energía estarían avanzando, aunque algunos proyectos en un contexto de dificultades en el plano del financiamiento.

El presidente de la Nación, Mauricio Macri, dio su apoyo para una próxima presentación de un proyecto de Ley para otorgar un paquete de beneficios fiscales de largo plazo para atraer inversiones en plantas de celulosa, tableros de madera y otros productos de la industria forestal, según adelantaron tras la reunión de marzo de la Mesa de Competitividad Foresto-Industrial que se realizó en la Casa Rosada.

El proyecto sería para promover grandes proyectos foresto-industriales en el que están trabajando técnicos del sector privado y funcionarios del Ministerio de Producción de la Nación, en el cual prevén dar un marco de certidumbre para inversiones superiores a 100 millones de dólares en diferentes rubros de la industria maderera en general y a las dos primeras propuestas de fábricas de celulosa o papel, por US$1000 millones.

Al respecto del actual escenario para las inversiones externas en el sector y las políticas para el sector, se refirió el consultor Daniel Maradei en una entrevista con ArgentinaForestal.com. “Por el momento, eligen Brasil”, respondió contundente. “Después de las elecciones presidenciales se definirán la factibilidad de algunos proyectos, interés hay, pero las inversiones de grandes capitales necesitan previsibilidad y reglas claras. Si bien se han tomado medidas en algunos aspectos de apertura de mercado, logística, dólar, e incluso con el proyecto que incentivo a las grandes industrias, son insuficientes”, sostuvo, quien es reconocido como uno de los especialistas de mayor trayectoria en negocios forestales del país.

También manifestó su desacuerdo con los alcances del proyecto de ley que está en elaboración en el gobierno nacional para promover inversiones de celulosa y papel, principalmente. “En este momento, deberíamos enfocar los esfuerzos en proyectos industriales orientados al aprovechamiento de madera sólida, materia prima de calidad de la cual disponemos. En el país se necesita un aserradero competitivo de escala a nivel internacional para exportar valor agregado, para la fabricas de celulosa ya pasó el tren, estamos frente a otro escenario y nuevamente no estamos reaccionando”; expresó en la entrevista en la que expuso varias reflexiones y sus expectativas para el desarrollo foresto-industrial argentino.

Maradei tiene una trayectoria de más de 30 años en el mercado argentino. Es ingeniero agrónomo egresado de la Universidad de Buenos Aires (UBA), trabajó en Celulosa Argentina, Forestadora Tapebicuá SA, Massuh SA, Pérez Companc, UBS Asset Management, Multimaderas SA, Garruchos SA, en el CIEF (Centro de Investigaciones y Experiencias Forestales), entre otras empresas y entidades de investigación como también ocupó cargos públicos. Realizó cientos de trabajos de consultoría para organismos nacionales e internacionales. Es convocado como especialista y referente en conferencias y seminarios en el país y el exterior para disertar sobre manejo forestal y oportunidades de negocios. En 2017 fue el anfitrión de la principal Conferencia sobre Inversiones Forestales en el Cono Sur organizada en el país en conjunto con la consultora neozelandesa DANA. En la actualidad, es director de Maradei, Pike y Asociados.

 

AF: ¿Qué pasa que no hay anuncios de nuevas inversiones forestales en la Argentina?

En forma permanente estoy en contacto con potenciales inversores que, por el momento siguen eligiendo Brasil para sus proyectos, entre los países de la región.

En la Argentina el escenario para las inversiones forestales ha cambiado en los últimos meses, pero no lo suficiente para dar seguridad a los inversores en proyectos de escala de modernos aserraderos, fábricas de tableros, menos para plantas celulósico papeleras competitivas.

Los inversores esperarán a ver qué pasa en el nuevo escenario político económico después de las elecciones presidenciales de 2019. De cambiar el gobierno, el riesgo es que se vuelvan a medidas hoy superadas (relacionadas al dólar, tierras, logística, apertura de mercado al mundo, etcétera).

Si esto sucede, las inversiones forestales con capitales extranjeros no se concretarán en los próximos años.

AF: ¿Pero hay interés en el país en la actualidad?

Si. Durante los últimos meses estuve mostrando a directivos de Estados Unidos, Austria, entre otros países, el desarrollo forestal de las provincias de Corrientes y Misiones. Los inversores con los que tenemos conversaciones, tienen un análisis avanzado de factibilidad de proyectos con tecnología de punta en aserraderos e interés en forestación, pero por el momento han postergado las decisiones para ver el resultado de las elecciones presidenciales. El mundo está mirando lo que sucederá en la Argentina.

El escenario político impacta en la planificación de proyectos. Los inversores entienden que de seguir profundizando en la línea actual, habría interés en venir al país. Temen que cambie de gobierno y se vuelvan para atrás con las políticas de mercado, dólar, etcétera.

Por lo tanto, hay más que interés, están absolutamente decididos a venir a la Argentina si se mantienen las actuales condiciones. Si retornamos a políticas de cierre de mercados  y exterior, indudablemente no van a venir ni van a concretarse  inversiones externas, que necesitan financiamiento internacional y apertura de mercado al mundo.

 

AF: Se refiere a que piden libertad de mercado, estabilidad en las decisiones de las políticas macroeconómicas, reglas claras…

Indudablemente la Argentina es difícil de entender para los que vivimos en el país, más aún para los extranjeros.

 

AF: ¿Qué opina de los resultados obtenidos hasta ahora con el gobierno y privados en la Mesa de Competitividad sectorial?

Se han tomando medidas acertadas, se han hecho algunas cosas muy bien, pero no es suficiente.

La logística ha mejorado, se habilitaron nuevos tramos de bitrenes, el tipo de cambio de la moneda favoreció a los exportadores, se está trabajando bien en algunos aspectos de puertos.

Pero tengo algunas diferencias. Más que pensar focalizar esfuerzos en medidas de promoción para las inversiones de celulosa y papel extranjeras, deberíamos enfocarnos  en desarrollar la industria del aserradero y la que viene detrás de esos, como el mayor uso de la madera en la construcción.

Estamos perdiendo un tiempo valioso. Hay que entender que, por diferentes circunstancias, ya hemos perdido esta carrera de atraer inversiones en plantas de celulosa al país. “Ya pasó el tren”, como dicen, y no lo tomamos en el momento adecuado. Ahora es otro el escenario, es otra la realidad. Es otra la materia prima que tenemos, contamos con madera de calidad para destinar a la producción con valor agregado.

Lo teníamos a “Messi” en el sector forestal pero no ganamos. Tenemos que aceptar esta realidad. En estos momentos en la región están próximas a ponerse en marcha nuevas capacidades de producción de celulosa y papel en Brasil, Chile y Uruguay. Y colocarán en el mercado 14 millones de tonelada de pulpa celulósica en la región, que consumirán 70 millones de toneladas de madera de eucalipto.

Será un escenario muy competitivo y la Argentina ya quedó atrás en materia de celulosa y papel.  Puede ser que con la madera de pino, pero ya no tiene tanto entusiasmo en el mundo, se pueda pensar igual en algún proyecto.

Lo cierto es que hoy contamos con otra ventaja, que es materia prima de calidad, con los manejos de podas y raleos realizados. Una inversión que también la realizó el Estado a través del sistema de promoción, con buen criterio.

La gran mayoría de las plantaciones disponibles están bien manejadas y listas para ser destinada a producción con valor agregado, por ello se necesitan inversiones en aserraderos de escala, con tecnología de punta y competitivos a nivel mundial. Argentina aún no lo tiene.

Si bien tenemos el aserradero de Arauco en Misiones como el de mayor escala en el país, es chico en comparación al nivel de producción que tienen en Chile. Las Marías en Corrientes también está creciendo con inversiones permanentes, y hay otros pocos ejemplos.

Sin embargo, contamos con nuevos interesados en incrementar las inversiones en el sector, si se dan las condiciones mencionadas de reglas claras y previsibilidad.

En general, en el país a nadie le fue bien con un dólar retrasado y costos internos altísimos. Pero quienes estaban en la exportación han mejorado un poco.

La caída de las ventas para las Pymes maderas fueron abruptas en el mercado interno, y los aserraderos chicos son los que más sufren, dentro de una economía informal.

Todo esto se deberá ir solucionando, para que estas pequeñas empresas puedan entrar en economía formal, y procesen madera de calidad y con volumen suficiente.

En el mercado internacional la demanda de madera existe, los que no estamos en condiciones siempre de poder competir somos los argentinos, ya que nos enfrentamos a grandes jugadores como productores de Asia, China, Vietnam, que nos llevan muchas ventajas en costos de fletes y mano de obra.

Chile y Brasil operan al lado de los puertos, cuando nuestros costos internos logísticos son altísimos, y la madera hay que movilizarlas desde Misiones a Buenos Aires, por ejemplo.

AF: ¿Considera que no es conveniente en este momento una ley con incentivos para inversiones de fábricas de celulosa o que no está bien orientada la iniciativa?

En las últimas décadas hemos cometidos muchos errores en el desarrollo de la política forestal del país. La industria de celulosa y papel argentina tuvo desde sus inicios un nivel de protección importante, por ello infinidad de planta de celulosa y papel han dejado de existir en la historia del sector.

El resultado de esto nos ha llevado en la actualidad a quedar relegados al último puesto con los países vecinos en materia de producción de celulosa y papel: Chile, Brasil, Uruguay, y ahora Paraguay están hoy mejor posicionados para recibir estos proyectos que la Argentina.

Pero tenemos otras ventajas, tenemos madera sólida de calidad, por lo que hay que entender que este es el momento de lograr proyectos industriales de producción de alto valor para exportar al mundo, la materia prima la tenemos. Inversiones en aserraderos de tecnología de punta, de escala, que generen mano de obra y movilicen la masa forestal generada en los últimos 20 años es lo que se necesita.

El Estado Argentino ha promovido con fondos públicos, desde 1949, la implantación de bosques cultivados, inicialmente enfocados a la producción de biomasa para la industria de celulosa, es decir, plantaciones de alta densidad de hectáreas y sin manejo. Se generó una gran masa de madera para destinarse a la industria de celulosa de gran escala de producción, pero las mega plantas nunca llegaron, no se instalaron en la Argentina por diversas razones, e incluso en los últimos 15 años hubieron acciones desde el mismo Estado en contra de estas inversiones no solo en el país, sino en países vecinos, como fue el caso de la ex Botnia en Fray Bentos, Uruguay, por el conflicto ambiental desde Entre Ríos. No querían estas inversiones ni en el país ni en otro. Es decir, por un lado fomentamos las plantaciones pero nos  oponemos a que se hagan industrias. Fue un momento complejo, y explicar esto a los inversores más aún.

Frente a esta situación de la “no” llegada de grandes plantas de celulosa al país, el Estado Argentino empieza a orientar el desarrollo forestal promoviendo el manejo de las plantaciones forestales para obtener una producción de madera sólida de calidad, incorporando en el sistema de promoción de la Ley 25.080 incentivos de podas y raleos.

Las empresas también apostaron a la mejora genética, al manejo con podas y raleos, a la certificación forestal, logrando en la actualidad en el país volumen preparado para atender la demanda de aserraderos con producción a escala con materia prima de calidad, madera sólida de alto valor, que va con destino a otros tipos de productos, orientado al mercado de la construcción con madera.

Sin embargo, en este momento que nos encontramos con la mayoría de las plantaciones para obtener madera de calidad, como sector estamos “enfocados” en insistir con atraer proyectos celulósicos papeleros, cuando ya se nos pasó el tren para ello. Y no sería competitivo por contexto regional. Estamos frente a otro escenario y otras prioridades.

En eso, es en lo que no estoy de acuerdo.

Creo que en estos momentos tendríamos que estar uniendo esfuerzos para sostener a las Pymes madereras con mejores tecnologías, financiamientos para que puedan tecnificarse y salir a exportar al mundo, o atraer proyectos de aserraderos de punta o fabricación de tableros, de gran escala.

Con la movilización de la materia prima en los mercados, la industria de madera sólida de calidad, se aportaría a atender el altísimo porcentaje de desocupación que hay en la actualidad en el país, porque la industria de la madera genera empleo, moviliza toda la cadena de valor. Toma mucha más gente que una fábrica de celulosa y papel.

Eso es lo que pienso de la actualidad, que se necesita en este momento en el país planificar el desarrollo de la actividad foresto-industrial argentino basada en la madera sólida, en la industria tecnificada, en la recuperación de mano de obra calificada, en promover el uso de la madera en el mercado de la construcción.

AF: ¿Tenía conocimiento de la elaboración de este proyecto de incentivos para grandes industrias forestales?

Si. No participé en lo que resultó ahora, participé de los inicios cuando fui convocado por pedido del ex ministro de Producción, Francisco Cabrera, que pidió una ley similar a la 25.080 pero para potenciar la radicación industrial.

Conozco el proyecto actual, pero no estoy de acuerdo. Están proponiendo de dar beneficios a grandes proyectos, desde 100 millones de dólares. Es insuficiente frente a lo que ofrecen otros países competidores.

La industria forestal es capaz de dar valor a lo que hoy tenemos en la argentina, y ese monto es de menor valor.

AF: ¿Está de acuerdo en que se sigan otorgando beneficios fiscales a las multinacionales para invertir en el país?

El origen del capital es un tema de discusión política. La Argentina se ha hecho desde sus inicios de inversiones extra locales. Creo que si los controles del Estado son adecuados, no me preocupan que las inversiones sean extranjeras.

La realidad es que la inversión forestal con capitales locales son contadas con los dedos de una mano.

En el mundo hay una avidez de instalar industrias forestales por todos los beneficios que genera en el desarrollo de un país. En África te dan tierras hasta 100 años.

Si realmente queremos fomentar la industria forestal, hay que brindar condiciones superiores a la que están ofreciendo otros países, si lo que realmente buscamos es que nuevas inversiones lleguen al país.

Para lograrlo no hay que inventar nada nuevo, solo copiar lo que ya funciona en la región. Uruguay ha logrado atraer en la última década dos grandes proyectos y tiene un tercero a concretar.

Creo que el proyecto de ley que se está elaborando no es atractivo, no alcanza. Uruguay brinda mejores incentivos en la actualidad, y nosotros competimos con los países de nuestra región, primero, y después con los productores competitivos del mundo.

AF: ¿Y cuáles son sus expectativas con las próximas elecciones presidenciales?

Muy simples. Espero que quienes nos gobiernen piensen en el desarrollo del país más que en el cargo, con una visión de desarrollo productivo, con reglas claras para tener previsibilidad y poder trabajar. Que quien resulte elegido para gobernar el país para los próximos años tenga un nivel de austeridad y honestidad, ya que es lo que hoy nos está faltando.

 

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