Se agitan los negocios en el Sur forestal: también la universidad de Harvard cerró una venta millonaria por sus activos con Agroempresa Forestal en Uruguay

La universidad estadounidense se desprendió de unas 55 mil hectáreas; para la operación se emitirá un fideicomiso por US$ 330 millones que tendrá a las AFAP como protagonistas, publicó el diario uruguayo El Observador.

 

URUGUAY (12/4/2019).- El negocio de la forestación en el país oriental fue uno de lo más pujantes en la última década, no solo por haber concreta la instalación de los dos proyectos más importantes de región del sector celulósico papelero, como son las plantas de de UPM-Botnia y Montes del Plata, sino por tener en carpeta una tercera planta que conlleva a otra inversión millonaria.

La entrada y salida de distintos de fondos de inversión (en particular aquellos que son más conservadores y apuestan a la estabilidad como los fondos de pensión) ven a estos activos como una opción para rentabilizar sus inversores, más aún en un contexto de tasas de interés bajas como el actual. Por ello, es considerado habitual que entren y salgan distintos jugadores por transacciones millonarias para la escala del mercado inmobiliario local.

 

La adquisición de Agroempresa

Una de esas operaciones pesadas se presentó con la venta de un activo forestal integrado por 60.094 hectáreas que demandarán una inversión de unos U$ 319 millones. El paquete incluye 55.478 hectáreas (34.742 plantas con pino y eucaliptus grandis), que actualmente son de propiedad de la prestigiosa universidad estadounidense de Harvard.

La universidad había desembarcado como inversor en Uruguay en 2006 y se encargó del desarrollo y plantaciones de esas tierras por medio de dos sociedades. La operación también incluye los derechos de explotación forestal y bosques implantados en otras 4.616 ha de tierras arrendadas.

El comprador será Agroempresa Forestal, la firma que ya emitió tres fideicomisos financieros forestales denominados Bosques del Uruguay I, II y III, por US$ 50 millones,  US$ 70 millones y US$ 190 millones, respectivamente, que abarcan una superficie de 60 mil ha (ya casi en su totalidad forestados).

Para hacerse de las tierras de Harvard,  Agroempresa Forestal emitirá en la Bolsa Electrónica de Valores (Bevsa) su IV fideicomiso financiero por US$ 330 millones, que solo supera los tres anteriores en su conjunto (US$ 310 millones).

Los destinatarios de esa colocación, serán básicamente inversores institucionales como las AFAP, que participaron en los tres anteriores, indicaron las fuentes a El Observador.

En octubre de 2017, la Harvard Management Company, la empresa que administra las inversiones de esa universidad, informó que disminuirá en US$ 1.000 millones el valor de su portafolio en recursos naturales en todo el mundo por su magro desempeño. Dentro de ese paquete, estaba la venta de sus tierras en Uruguay.

 

El proyecto y las dudas

De acuerdo al informe de riesgo que elaboró la consultora Care para la emisión del IV fideicomiso de Agroempresa Forestal, del patrimonio forestal se proyecta una cosecha total de unos 18 millones de m3 (metros cúbicos) de madera de eucalyptus para aserrío (66%) y pulpa a lo largo de los 20 años de vida del proyecto.

La facturación estimada durante el ciclo del proyecto es de US$ 1.939 millones. La TIR (tasa de retorno) estimada para el inversor es de 7,67% anual en dólares en términos constantes, con un rango de 5,30% y 10,12, según cambios en cómo pueda fluctuar el precio de la tierra y/o la madera y costos operativos (fletes).

Algunos supuestos que fijó Agroempresa Forestal para quedarse con la mejor oferta y ser el adjudicatario de esas tierras, despertó algunos cuestionamientos de agentes del negocio forestal.

Para Álvaro Pérez del Castillo, gerente general de la consultora forestal Pike, es “difícil” pensar que Uruguay pueda exportar un gran volumen de madera de eucalyptus mediana y gruesa (la de mayor valor) al mercado de exportación por restricciones logísticas para su transporte con destino a Asia (China), que es el comprador por excelencia de madera bruta.

Esto porque la capacidad para transportar madera en un “flete barato” en contenedores a China tendría como máximo un volumen disponible de 400 mil m3 (metro cúbico) por año. De aquí a 5 cinco años, Uruguay tendría un potencial de producción de 5 millones de m3 de madera. “Suponer que que toda la madera gruesa y mediana se pueda exportar y tenga un precio superior a la que utiliza la celulosa (fina) es un supuesto muy arriesgado”, consideró.

La tonelada de madera para celulosa puede valor unos US$ 60 por m3, pero con los fletes que hay en Uruguay su precio se reduce a un rango de US$ 6 y US$ 12 por m3. En tanto, la madera gruesa de eucaliptus en pie tiene un valor de unos US$ 40-50 por m3.

La otra opción que podría hacer más atractivo el negocio sería que esa madera gruesa pueda ser procesada por aserradores locales, pero, según Pérez del Castillo, pensar en inversores de ese tipo en Uruguay hoy parece algo lejano el tiempo dada la coyuntura sindical y de competitividad para ese tipo de emprendimientos.

Precisamente, consultado por esas observaciones, el presidente de Agroempresa Forestal, Francisco Bonino, se mostró optimista sobre el futuro del negocio para la madera en el país oriental. Precisó que en el plan  de negocios del IV proyecto, “está contemplado” que un porcentaje de la madera gruesa deberá destinarse al mercado interno para atender la demanda de las plantas de celulosa.

Por otro lado, dijo que actualmente en los embarques de pino que está haciendo Uruguay con destino a China, se está dejando una bodega para llevar eucalyptus grueso, lo que abre otra opción para transportar un volumen superior a los 300 mil m3. Asimismo, el ejecutivo se mostró confiado en que en el correr de los próximos años lleguen inversores extranjeros interesados para invertir en aserraderos para agregar valor a esta materia prima.

“Vamos a hacer una fuerte apuesta en el exterior para que Uruguay tenga una nueva planta industrial”, anunció Bonino a El Observador.

En ese sentido, indicó que su empresa puede ser un “socio estratégico” para estos proyectos porque puede asegurarle la provisión de materia prima por 20 años. Por otro lado, la obra del ferrocarril para la segunda pastera de UPM también ayudará a reducir los costos logísticos del sector, uno de las principales barreras que tiene en Uruguay.

Otra de las versiones había apuntado a una supuesta sobrevaloración de los activos de Harvard en Uruguay, en una cifra cercana a los US$ 100 millones. Sobre este punto, Bonino dijo que una tasación parcial que circuló -y tuvo acceso- “es incompleta”, además de contar con algunas inconsistencias. En ese sentido, consideró que fijaba un valor irrisorio de la tierra de US$ 1.800/ha, un precio que está como mínimo unos US$ 1.200 por debajo de la cotización de una campo forestado que hoy que ronda los US$ 3.000. En su plan de negocios, Agroempresa Forestal fijó un valor para la tierra de US$ 2.650/ha.

Además, Bonino señaló que a la cifra de las plantaciones de eucalyptus valuada por esa firma en US$ 183,7 millones, hay “que sumarle” otros US$ 60 millones correspondiente a las plantaciones de pinos. Asimismo, dijo que la fecha de esa valuación externa es al 30 de junio de 2018, y la que realizó AF fue al 31 de diciembre de ese mismo año. Explicó que durante ese tiempo el crecimiento de los bosques implica una suba del orden de los US$ 18 millones. A esto hay que sumarle que la TIR que utilizó el tasador fue del 9%, mientras que la de Agroempresa Forestal fue de 7,67%, por lo que hay sumar otros US$ 16 millones más.

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