El Parque Nacional Patagonia protege al macá tobiano y resguarda un patrimonio cultural y arqueológico en el sur del país

Posee más de 52 mil hectáreas y fue creado por la ley Nº 27.081, sancionada a fines del año 2014 y promulgada en 2015. Ubicado en el noroeste de la Provincia de Santa Cruz, hoy resulta imprescindible para proteger al macá tobiano de la extinción y para preservar toda una región cargada de hallazgos arqueológicos.

Fuente: Infobae y Fundación ProYungas

 

SANTA CRUZ (25/02/2019).- Hace apenas cuatro años el Congreso Nacional sancionó la ley que creó el Parque Nacional Patagonia, una iniciativa que se pudo realizar por la tenacidad de varias organizaciones interesadas en salvar al macá tobiano, un ave endémica de Santa Cruz en peligro crítico de extinción.

 

Esta área protegida, de gran belleza paisajística, contribuye a la conservación de otros endemismos como el del chinchillón anaranjado, reptiles y flora de alta montaña. A su vez, la meseta y sus alrededores exhiben, casi intactos, numerosos yacimientos arqueológicos de alto valor patrimonial. Por si todo esto fuera poco, el área incluye, además, el único glaciar que no es de cordillera de Sudamérica.

 

Como sucedió en la creación de otras áreas protegidas, una de las llaves fue el accionar de la Fundación Flora y Fauna Argentina, creada por el filántropo multimillonario norteamericano Douglas Tompkins, fallecido en diciembre de 2015 en un accidente ocurrido, significativamente, en su querida Patagonia. A lo largo de los años, esta institución compró y donó alrededor de 34 mil hectáreas, que hoy forman parte del Parque Nacional Patagonia. A eso hay que añadir unas 85 mil hectáreas adquiridas después y otras 55 mil que se encuentran en proceso de compra para ser donadas al Estado Nacional..

 

 

Dentro de esas tierras se encuentra la emblemática Cueva de las Manos del río Pinturas, declarada Patrimonio de la Humanidad por sus maravillosas pictografías realizadas por los primeros cazadores recolectores de la Patagonia y que forma parte, precisamente, del Parque Provincial Cueva de las Manos.

 

Mesetas, cañadones y estepas, junto a lagos turquesas y arroyos, y verdes bosques logran una maravillosa combinación de colores y paisajes. Esto sumado a la posibilidad de visitar las ruinas arqueológicas, de cruzarse con un puma o de ver al legendario macá, convierten al sitio en un tesoro para el ecoturismo.

 

 

Uno de los grandes sueños de Tompkins era ver un día todo este territorio unido al del Parque Nacional Patagonia que se está creando en Chile en un gran parque binacional. La voluntad expresa de las autoridades argentinas de la Administración de Parques Nacionales, junto a sus pares chilenos, es hacerlo posible.

Sofía Heinonen, presidenta de la Fundación Flora y Fauna Argentina traduce en palabras ese deseo: “Hay que formar entre ambos países un destino turístico binacional único. Hay que crear el Yellowstone de Sudamérica”.

 

 

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