Investigación: En Jujuy, la potencialidad de crecimiento de la cadena foresto-industrial se frena ante la falta de competitividad sistémica y planificación estratégica

Un estudio realizado por los investigadores Martín Aguerre, Gustavo Acciaresi y Gerardo Denegri, del Departamento de Desarrollo Rural de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad Nacional de La Plata; con la colaboración de Luis Cosimi, técnico regional de la Dirección Nacional de Desarrollo Foresto-industrial de la Secretaría de Agroindustria, expone resultados de las debilidades y potencialidades del sistema de valor de los bosques nativos y plantaciones forestales en la provincia jujeña, y un análisis de la proyección del abastecimiento según los escenarios que se presenten a futuro en concreción de inversiones en otras regiones del país y del cual se depende de la materia prima disponible.

BUENOS AIRES Y JUJUY (Febrero 2019).- ArgentinaForestal.com accedió a un estudio que resultó con conclusiones relevantes para el sector forestal argentino en general, y para la provincia de Jujuy en particular, tras un diagnóstico y análisis realizado por Martín Aguerre, Gustavo Acciaresi y Gerardo Denegri, del Departamento de Desarrollo Rural de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad Nacional de La Plata; con la colaboración de Luis Cosimi, técnico regional de la Dirección Nacional de Desarrollo Foresto-industrial de la Secretaría de Agroindustria.

 

La provincia de Jujuy es “un polo foresto-industrial en retroceso, tanto en términos relativos como absolutos”, aseveran los investigadores. Explican que en su informe que “el consumo de madera, sin la correspondiente forestación o manejo del bosque nativo, llevó al agotamiento del recurso leñoso, situación que aumentó la distancia progresivamente para la obtención de rollizos de bosque nativo (cada vez más lejanos) y desde el NEA y de Mendoza para bosques cultivados”.

 

Entre sus principales conclusiones señalan  que “una de las dependencia de sus eslabones industriales de materia prima es extra-regional. En las tres cadenas de valor se observa una virtual carencia de competitividad sistémica, producto de la ausencia de planificación estratégica”.

 

Las cadenas evolucionaron para abastecer insumos destinados a otras actividades primarias, o como producto de una intervención fragmentada y discontinua por parte del Estado nacional (Altos Hornos Zapla y la política de promoción a la celulosa). “El consumo de madera, sin la correspondiente forestación o manejo del bosque nativo lleva al agotamiento del recurso leñoso, situación que aumenta la distancia progresivamente para la obtención de rollizos de bosque nativo (cada vez más lejanos) y desde el NEA y de Mendoza para bosques cultivados”, remarcan los académicos.

 

Esta situación revela la principal limitante y amenaza al sistema: un abastecimiento declinante de sus principales fuentes de aprovisionamiento, tanto Corrientes (por expansión de la industrialización local, la aspiración de radicar una planta de celulosa y los proyectos dendroenergéticos) como sucede en Mendoza, provincia que reduce continuamente su base forestal.

 

En el trabajo se destacan algunos aspectos positivos que presenta la cadena de valor foresto-industrial. “Cabe señalar que el NOA, en general, y la provincia de Jujuy, en particular, cuentan con las condiciones ecológicas y la dotación de tierras necesarias como  para transformarse en un polo foresto-industrial de relevancia a nivel regional (incluyendo los países limítrofes, sobre todo Bolivia), basado en el empleo de eucaliptos colorados, además de los cultivados en otras regiones, y -complementariamente- pinos tropicales, dada la potencialidad de la zona para su cultivo”.

 

En todos los casos, para los investigadores será necesaria una mejora en los paquetes tecnológicos actuales, básicamente en el plano de los recursos genéticos, el manejo forestal, la interacción con la ganadería y la incorporación de tecnología y mejores prácticas en el eslabón industrial.

 

Adicionalmente, consideraron que se debería poner mayor énfasis en el desarrollo de productos a partir de las demandas existentes y la posible articulación con la construcción de viviendas y el crecimiento que se proyecta para la dendroenergía.

A continuación, un resumen del extenso trabajo de investigación.

 

Escenario actual

El sector forestal argentino es considerado como generador de una amplia gama de bienes y servicios ambientales. Los árboles, sean nativos o cultivados, además de su función clásica de producción de recursos leñosos para diferentes industrias, con la intervención del Estado nacional en el sector forestal logró en su historia (iniciada en la década de 1940 con la sanción de Ley 13.273 de “Defensa de la riqueza forestal”) impulsar normativas que intentaron regular el aprovechamiento y manejo del bosque nativo y promover las forestaciones con especies de rápido crecimiento.

Como consecuencia de esta política, desde mediados del Siglo XX, la Argentina desarrolló una superficie de plantaciones forestales del orden de un millón trescientas mil hectáreas. Estas masas forestales abastecen más del 90% de la demanda de materia prima de la industria y están conformados casi exclusivamente por especies exóticas de rápido crecimiento.

 

Específicamente, se componen principalmente por coníferas (pinos), seguidas por eucaliptos y salicáceas (álamos y sauces). Con respecto a la transformación química y mecánica del recurso generado, con algunas excepciones, la mayor parte de la actividad industrial se conformó en torno a los mayores núcleos de forestación en la región de la Mesopotamia (Misiones, Corrientes y Entre Ríos).

 

Jujuy en el mapa forestal

La región del noroeste argentino (NOA) es un territorio histórico-geográfico de la Argentina, integrado por las provincias de Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja y Santiago del Estero.

La actividad forestal ligada básicamente a forestaciones se concentra en Jujuy en tres núcleos forestales, que se extienden hasta la provincia de Salta.

 

En el NOA disponen de 32.000 hectáreas de bosques cultivados, cerca de un 51% corresponden al género Eucalyptus, fundamentalmente de las especies E. viminalis y E. saligna; un 20% de coníferas, destacándose los Pinus elliottii, P.taeda y P. patula, mientras que otras especies constituyen el 29% restante.

A nivel de provincias, en Jujuy el sector industrial se desarrolla a partir de la instalación de la empresa siderúrgica estatal Altos Hornos Zapla en 1943, que alimentaba sus altos hornos con carbón vegetal y conformó una plantación de 10.000 hectáreas de eucaliptos,  la más grande del país para aquella época, aunque insuficiente para abastecer su demanda que se satisfacía principalmente con carbón de leña de los bosques nativos chaqueños.

 

En la década del 70´ se instaló la empresa Celulosa Jujuy (celulosa y papel) que inicialmente se abasteció de bosques nativos de pino del cerro (Podocarpus parlartorei) y, en forma paralela, inició las plantaciones de pinos.

 

Estas grandes empresas se complementaban con PyMES madereras como aserraderos, fábricas de aberturas, de envases, de pallets y tarimas, entre otras que también trabajaban con madera nativa.

 

Este proceso, que implicaba un progresivo crecimiento de la base forestal de la provincia, se truncó en la década de 1990; si bien los motivos son múltiples, el agotamiento de la veta con mejor tenor de  mineral en 1984 y la posterior privatización y reconversión productiva a hornos eléctricos con chatarra como materia  prima  de la empresa privada Aceros Zapla, junto con los problemas económicos de Celulosa Jujuy que culminaron con su quiebra -ocurrida en el año 2001-, situación que condujo a la reducción de la tasa anual de forestación, y que provocó una disminución de la superficie forestada.

 

No obstante, del estudio se desprende que solamente Jujuy experimentó entre 1960 y 1980 un desarrollo del sector foresto-industrial caracterizado por la existencia de más de 20.000 hectáreas de plantaciones forestales hacia fines de la década de los 80´.

 

Baja evolución forestal al 2018

En la actualidad, en Jujuy se registra una superficie forestada de 14.700 hectáreas, conformadas en un 78% por eucaliptos, casi un 14% de pinos, y el resto por salicáceas, Toona y enriquecimiento de bosque nativo.

Se estima que el consumo anual de madera del sector equivale a aproximadamente 2000 hectáreas frente a una tasa de forestación anual de alrededor de 200 hectáreas, situación que conduce a un progresivo agotamiento del recurso, conforme se mantenga el desequilibrio entre corta y plantación.

 

En el plano productivo, en esta provincia existen tres polos foresto-industriales ubicados al oriente y suroriente provincial, coincidiendo con la presencia de casi 1.000.000 hectáreas de bosque nativo y las forestaciones descriptas.

 

Estos son:

·      Caimancito, conformado por aproximadamente 10 aserraderos chicos y más de 100 carpinterías, dedicado principalmente al aserrado y fabricación de muebles a partir de madera nativa;

·      San Pedro, que incluye la localidad de La Mendieta, que está dedicado principalmente a la fabricación de pallets y cajones para las industrias frutihortícola y azucarera. Su materia prima está compuesta por maderas de eucalipto, de salicáceas, de pino y en una baja proporción madera de especies de bosque nativo de calidad inferior. También hay aserraderos de maderas nativas utilizadas por la industria de la construcción.

·      Por último, el tercer polo se localiza en la zona de San Salvador de Jujuy y su área de influencia. Allí hay unas 20 empresas de mayor envergadura y grado de tecnificación dedicadas a la producción de aberturas, pisos y muebles. En Palpalá se encuentra la empresa Papelera del NOA, que posee una planta celulósica papelera integrada (produce papeles marrones para corrugados a partir de reciclados y de madera de cultivo) y una fábrica de envases de cartón corrugado para la fruticultura de exportación y tabaco.

 

Estos polos forman parte de una o más de las siguientes cadenas productivas principales: la cadena celulósica papelera, la cadena de la madera y del mueble de especies nativas y la cadena mixta de maderas para cajones y pallets.

 

 

Cadenas foresto-industriales de Jujuy

La figura 1 muestra la cadena celulósica papelera, basada exclusivamente en madera de cultivo. Se halla integrada por los eslabones de vivero, plantación, aprovechamiento e industrialización. Particularmente, tres de ellos están vinculados en forma parcial a las provincias de Corrientes y -en menor medida- Misiones, con el consecuente impacto en los costos de logística asociados al transporte de madera rolliza. El eslabón industrial de la cadena está conformado por una sola firma que utiliza madera como materia prima: la Papelera del NOA, que, como se dijo previamente, en sus dos plantas produce celulosa Kraft TCF que -complementada con papel reciclado- se utiliza para fabricar papel onda y liner para corrugar y transformarlo en envases de cartón para el tabaco y la fruticultura. Asimismo, parte del eslabón papelero se asienta en la provincia de Buenos Aires.

Figura 1. Cadena celulósica papelera. Fuente: elaboración propia.

 

Actualmente, sobre un consumo de 120.000 metros cúbicos/año de madera para pasta, entre un 70 y un 80% proviene de la provincia de Corrientes. Para el año 2016 produjo 100.000 toneladas de celulosa y 151.000 toneladas papel (Ministerio de Agroindustria, 2017). La materia prima se transporta por camión hasta Resistencia donde una parte se despacha por ferrocarril hasta Palpalá. El abastecimiento de se completa con el reciclaje de papeles y cartones provenientes de San Salvador y de la provincia de Chaco. Asimismo, es dable puntualizar la existencia de otra planta celulósico papelera que pertenece al grupo agroindustrial Ledesma, situada en la localidad Libertador general San Martín, que no forma parte de la cadena foresto-industrial ya que produce pasta con fibra de bagazo de caña.

 

Figura 2. Cadena de la madera y del mueble de especies nativas. Fuente: elaboración propia

 

Por su parte, la figura 2 desarrolla la cadena de la madera y del mueble de especies nativas (aserrados, carpintería, postes, mangos para escobas, muebles, pisos y aberturas). Sus eslabones son: aprovechamiento e industrialización -donde los aserraderos y carpinterías están constituidos por la misma firma-. El consumo, es de 41.000 metros cúbicos anuales, provenientes de bosques nativos. Esta cadena, que está mayoritariamente integrada por las empresas más chicas, es la que tiene el mayor porcentaje de autoabastecimiento. El destino de la producción es el mercado regional (local, provincias limítrofes y eventualmente Bolivia).

 

Figura 3. Cadena de maderas mixta para cajones y pallets. Fuente: elaboración propia

 

Por último, en la figura 3 se presenta la cadena mixta de maderas para cajones y pallets, conformada en una baja proporción, por un eslabón de aprovechamiento de bosques de cultivo y una baja proporción de bosque nativo -donde se usa madera de segunda o tercera calidad- ligado directamente al de aserrado y otro, de mucha mayor dimensión, caracterizado por remanufacturar madera aserrada de eucalipto verde proveniente del NEA –, compitiendo, a su vez, con pallets y cajones de álamo procedentes de la provincia de Mendoza.

En este caso los fabricantes se trasladan en la época de cosecha a Jujuy, llevando las tablas listas para armar los cajones. La cadena utiliza aproximadamente 100.000 metros cúbicos anuales de madera de eucalipto y en menor medida de especies secundarias de bosque nativo. En esta cadena también se observa una alta dependencia de materia prima extraprovincial (entre un 70 y 80%). Su principal mercado es el embalaje para la producción frutihortícola y azucarera regional.

 

Cabe indicar también que existe un importante consumo regional (55.000 metros cúbicos) de remanufacturas de madera cultivada cuyo principal destino es la construcción, que prácticamente no presenta actores locales y su producción se realiza en más de un 90% en el NEA. El único eslabón local lo conforman distribuidores y corralones de madera. Dado su desarrollo, no tiene la suficiente magnitud para ser considerado como una cadena local.

El eslabón de la transformación mecánica de la madera, que se encuentra presente en las cadenas de la madera y el mueble de bosques nativos y la cadena mixta de envases y pallets, se caracteriza por un retraso tecnológico importante, con muchas empresas equipadas con maquinaria antigua (en algunos casos hasta utilizan maquinas producidas en talleres locales).

 

A esta situación hay que sumarle problemas de afilado y una baja capacidad de secado de la producción, todo lo cual provoca deficiencias en el maquinado y una baja productividad. El panorama se ve agravado por carencias en la gestión empresarial, problemas de layout y un alto nivel de informalidad en las PyMES que integran las cadenas.

Los datos existentes indicarían un bajo porcentaje del abastecimiento de materia prima local por parte de la industria local con la excepción de la dendroenergía que recurre mayoritariamente al bosque nativo. Por otra parte, según la fuente consultada por los investigadores, se prevé que se duplicará la demanda total del recurso leñoso, destacando, en particular, el crecimiento del consumo de biomasa forestal para producir energía térmica y eléctrica por parte de las industrias del tabaco y azucarera.

 

Una amenaza para las cadenas de la celulosa y de pallets y cajones es la falta de desarrollo del eslabón primario, que pone en riesgo su sustentabilidad a largo plazo. El sector no pudo concretar exitosamente la transición del abastecimiento de materia prima del bosque nativo (carbón vegetal, madera para pasta celulósica, aserrado y energía) por madera de plantaciones, tal como sucedió en Misiones.

 

En ese sentido, remarcaron en el trabajo que una de las principales debilidades del eslabón primario de las cadenas de los bosques de cultivo es la baja tasa de forestación anual. En efecto, aunque se estima que hay disponibles más de 60.000 hectáreas de tierras con aptitud forestal, el nivel de forestación anual se sitúa en alrededor de 200-300 hectáreas.

 

La otra debilidad a resaltar es la dependencia de material de propagación extrarregional así como una escasa oferta local de plantines debido al bajo desarrollo del subsector de viveros privados y del sector de empresas de servicios forestales (plantación, poda, raleo y aprovechamiento).

 

En el caso del eslabón de los bosques nativos, sus debilidades centrales son el cambio de uso de suelo motorizado por la expansión de la frontera agropecuaria, la ganadería sin control; la existencia de una situación de pobreza estructural en el medio rural y un marcado atraso tecnológico en el aprovechamiento. No obstante, el eslabón presenta fortalezas tales como las adecuadas condiciones ecológicas para el cultivo y manejo de especies forestales exóticas y nativas -con buenas tasas de crecimiento- así como de una importante dotación de bosques nativos con aproximadamente 832.000 hectáreas clasificadas como zona amarilla, susceptibles de manejo y enriquecimiento en el marco de la Ley 26.331.

 

Abastecimiento extra-regional y sus riesgos frente a proyectos en carpeta

La marcada dependencia del abastecimiento extra-regional de materia prima constituye la principal limitante y amenaza al sistema de Jujuy, en particular, y del NOA, en general, ya que la región se expone a situaciones derivadas de acontecimientos fuera de su control que ocurren en otra región del país con objetivos productivos muy concretos y que paulatinamente se van alcanzando (Misiones y Corrientes, por ejemplo).

 

Para el caso de la cadena celulósica, donde los rollizos provienen básicamente de plantaciones de pino de provincia de Corrientes, es importante considerar que actualmente, en dicha provincia, hay un exceso de stock en relación al consumo, que deprime el precio de la madera en pie, en especial la madera de raleos y de segunda calidad. No obstante, esta situación puede variar drásticamente si se concretan varios proyectos recientemente dados a conocer en los subsectores energético y celulósico para la región mencionada y/o se produce un encarecimiento relativo del precio del transporte. En tal sentido, en el trabajo detallan los proyectos existentes para Corrientes con su respectiva estimación de sus demandas de madera de raleos y de desperdicios de aserradero.

 

Tabla 3. Proyectos forestales presentados para la provincia de Corrientes (ton)

Tipo                                  Localidad              Empresa            Consumo (ton) 
Dendroenergético              Santa Rosa             Genergiabio                      45.000
Dendroenergético              Santo Tomé            Kuera SA                            32.000
Dendroenergético               Virasoro                   Pomera                              90.000
Celulósico papelero           Ituzaingó                  Ysyry Cuatiá                  1.800.000
Total                                                                                                1.967.000

Fuente: elaboración propia en base a información periodística: “Argentina Forestal” y de cámaras sectoriales.

 

La concreción de estos proyectos se traducirá en un aumento en el precio del material triturable, a lo que hay que sumarle posible complejización de la logística de abastecimiento del mismo.

Asimismo, en lo referido a los aserrados y remanufacturas, cabe señalar que se ha reiniciado la exportación de remanufacturas de pino de mediano valor agregado desde Corrientes. De mantenerse un tipo de cambio elevado y una reducción de costos en la logística, se espera una progresiva reactivación de las exportaciones y el consecuente reflejo en el precio de la materia prima local empleada por las cadenas descriptas.

 

En este marco cabe mencionar, además, que, en el mes de agosto de 2018, partió desde el puerto de Concepción del Uruguay el primer embarque de rollizos de pino para aserrar destinado a China. ArgentinaForestal.com informó que dicha empresa exportadora realizó un segundo embarque “y estarían en condiciones de generar dos embarques por mes, durante todo 2019”.

En este marco, se puede especular que, de consolidarse esta tendencia, se podría generar un aumento de la demanda de madera en bruto, de manera análoga a lo sucedido en las décadas de 1980 y 1990 con los rollizos de eucalipto.

 

En el mismo contexto de nuevos proyectos, se destaca la construcción de una fábrica de viviendas de madera en el Parque industrial de Posadas, con una capacidad de producción de 5000 unidades anuales, cuya demanda impactará no solo en Misiones sino también en el norte de Corrientes.

 

La demanda de insumos para la vivienda puede impactar en el sistema de Jujuy al provocar, eventualmente una presión de demanda sobre ciertas medidas de tablas y molduras, circunstancia que puede traducirse tanto en un aumento de sus precios como en una escasez relativa de las mismas.

 

Respecto a la madera de eucalipto, la empresa Tapebicuá, de la localidad de Virasoro, informó que fabricará hasta 250 viviendas anuales. Asimismo, en la cuenca de Concordia-Federación existe una demanda creciente de tablas de eucalipto de alta calidad para la industria del mueble por parte de diferentes polos muebleros. Si bien este proceso se acelera o ralentiza en función de la situación macroeconómica, tiene una incidencia directa sobre la demanda de muebles y la demanda de materia prima.

 

En el caso de la madera proveniente de Mendoza, se verifica que esta provincia reduce continuamente su stock forestal ya que su tasa de corta supera a la de plantación, razón por la cual se ve obligada a abastecerse de rollizos provenientes de Río Negro. A su vez, la posibilidad de reemplazar el abastecimiento de álamo de la región cuyana por salicáceas del Delta se ve afectada por la ampliación de la demanda de Papel Prensa para producir papel de embalaje.

 

Para mayor información del trabajo, contactarse con los investigadores

Gerardo Denegri: gdenegri@agro.unlp.edu.ar

Martín Aguerre:  maguerre@agro.unlp.edu.ar

 

 

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