Exportaciones forestales, la gran oportunidad para el desarrollo de Misiones

(*)  Ing. Forestal Rubén A. Costas.  Docente e Investigador Facultad de Ciencias Forestales – UNaM  / Pequeño Productor Foresto-Ganadero

MISIONES (29/11/2018).- Luego de tantos años sin condiciones para exportar productos forestales que no sean pasta celulósica, la devaluación del 100% del peso en 2018 mejoró la competitividad de la foresto-industria de Misiones, por lo menos respecto del tipo de cambio, y muchos esperábamos una reactivación del sector por exportaciones, que puedan aprovechar el importante stock de madera que tiene la provincia con más de 400 mil hectáreas disponibles de Bosques Cultivados.

Pero según sucesivas notas publicadas en Misiones On Line durante el transcurso del año 2018, en que se analizó en profundidad el tema por Carlos Berninger, indicó que hubo un impulso inicial seguido de una retracción de las exportaciones, por cuestiones fiscales nacionales.

¿Cómo no podemos aprovechar este momento e impulsar a la actividad que desarrollan tantas Pymes misioneras y que es de mano de obra intensiva?

Si bien además de la devaluación se removieron algunos obstáculos a la exportación de madera desde Misiones, como la eliminación de impuestos provinciales y algunas idas y vueltas con los reintegros y retenciones nacionales, es necesaria una Política de Estado que estimule y promueva de forma permanente el ingreso de divisas a través de la foresto-industria.

La Mesa Nacional de Competitividad Forestal es un ámbito propicio para lograr acuerdos, y hacer ver que la disminución de reintegro a las exportaciones que decidió el gobierno nacional es contraproducente para la economía en general. Lo que se recaude con exportaciones reducidas es mucho menos que la recaudación impositiva que puede lograrse si aumentan las exportaciones y se inyectan esos fondos a la economía nacional.

No partimos de cero, hay un patrimonio de 400.000 hectáreas de bosques cultivados con crecimientos excelentes, más de 700 industrias instaladas, e instituciones, profesionales y operarios forestales idóneos. Sólo falta un empujón inteligente para que la rueda ande.

La actividad foresto-industrial misionera está desaprovechada, trabajando cerca del 50% de la capacidad instalada, con materia prima a discreción y a precios muy bajos, personal con salarios menores que muchas otras actividades. Sólo falta un empujón inteligente para que la rueda ande.

Empujón inteligente

Parte del empujón inteligente y perdurable sería que de una vez por todas se haga lo que tantas veces se anunció como ser, mejorar la logística, con la habilitación de por lo menos un puerto en Misiones para exportar madera y otros productos no perecederos, mientras esperamos que haya ferrocarril para enviar madera a los puertos.

Es increíble que a esta altura de la historia no aprovechemos un río como el Paraná y las llanuras de Corrientes y Entre Ríos para tender vías férreas. Vemos pasar por el río las cargas de nuestros hermanos paraguayos, que no transportan sus productos en largas distancias con camiones. Nosotros sí, y enviamos a puertos con altos costos logísticos, entonces no podemos aprovechar la oportunidad de exportar madera, incluidos rollos, de nuestros bosques cultivados, que tenemos de sobra y produciría una gran reactivación económica.

Cualquier lector podrá decir que en medio de la recesión actual son imposibles obras de infraestructura importantes, pero en Santa Ana hay un puerto a medio terminar, que podría ponerse operativo re-direccionando recursos de obra pública.

Días atrás asistí al Seminario del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) que se realizó en Posadas, y tuve una sana envidia viendo cómo trabajan y se preparan para insertarse en el mundo y en el mercado local. Mancomunados y articulados con el Estado. Resultado: aumento en 2018 de más del 70% de las exportaciones respecto de igual período de 2017, sin desabastecer al mercado interno.

Si respecto del sector forestal podríamos ver que con un poco de trabajo mancomunado seríamos jugadores por lo menos medianos del mercado mundial forestal, ya estaríamos en la senda correcta.

(*)  Ing. Forestal Rubén A. Costas

Docente e Investigador Facultad de Ciencias Forestales – UNaM

Pequeño Productor Foresto-Ganadero

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