Ordenación forestal y puesta en valor del recurso maderable en Jujuy

El ingeniero forestal Javier Albanesi, de la Unidad de Gestión de Bosques Nativos del Ministerio de Ambiente, Gobierno de Jujuy, adelantó para ArgentinaForestal.com un informe sobre el escenario actual y los desafíos para la provincia Jujuy en el Manejo Forestal Sustentable de sus recursos madereros. El estudio fue elaborado con la colaboración de Estefanía Sánchez Cuartielles, coordinadora UGBN de la  Secretaría de Desarrollo Sustentable del Ministerio de Ambiente del Gobierno de Jujuy. 

JUJUY (13/4/2018).- La provincia de Jujuy tiene una superficie total de 53.219 km2 (5.321.900 hectáreas), dentro de ésta hay aproximadamente un millón de hectáreas de bosques nativos.

Según el Ordenamiento Territorial de los Bosques Nativos (OTBN 2017) de la provincia, alrededor de 247.000 hectáreas se encuentran en la Categoría I (rojo), es decir que son relevantes desde el punto de vista de la conservación, esparcimiento y estudios; aquí se encuentran las Reservas Provinciales y el Parque Nacional Calilegua, por ejemplo.

En la Categoría II (amarilla), es decir áreas que representan sectores de mediano a alto valor de conservación, Jujuy tiene alrededor 800.000 hectáreas, de las cuales 663.686 poseen específica vocación para el manejo forestal.

Y, finalmente 134.272 hectáreas de bosques corresponden a la Categoría III (verde) que pueden estar sujetas a transformación, como ocurre con los cultivos agrícolas.

Si bien es cierto que el cultivo más extenso y motor económico en la provincia es la caña de azúcar, con aproximadamente 86.000 hectáreas de aprovechamiento, las posibilidades de desarrollo económico para los bosques son de 663.686 hectáreas, es decir, 10 veces más.

El manejo forestal

En los bosques categorizados como categoría II, o categoría de manejo forestal, es donde se deben centrar los esfuerzos, tanto públicos como privados, para trabajar sobre mejoras competitivas e investigaciones que resulten luego en un ordenamiento forestal y en la puesta en valor de los bosques jujeños. La herramienta fundamental para conseguir éste fin es el que se conoce como Plan de Manejo Sustentable de Bosques Nativos.

En este sentido, la dinámica del manejo forestal debe responder a los siguientes interrogantes: dónde, cómo, cuándo y cuánto se aprovecha. Para esto se aplican determinados tratamientos al bosque, como por ejemplo el silvícola (en Jujuy, llamado extracción selectiva por entresaca) en una superficie aprobada, que a su vez se encuentra dentro de una unidad de manejo forestal.

Por otra parte, se conoce que el crecimiento anual del bosque es de 4m3/ha/año entre especies muy valiosas, valiosas y secundarias; ese capital es lo que se denomina la posibilidad de extracción.

Actualmente en zonas chaqueñas se aprovecha en rollos 1.4 m3/ha/año, mientras que, en los mejores sitios montanos de yungas, se consigue extraer en rollos 3.5 m3/ha/año.

El trabajo en los obrajes comúnmente arroja valores desde 1.8 a 2.3 m3/ha/año, no siendo integral el aprovechamiento.

En las masas forestales los árboles alcanzan la madurez y dejan de crecer, por consiguiente, ya no almacenan CO2; ésta es una situación que se refleja en algunos lugares del piso montano.

En éste sentido, el Manejo Forestal, económicamente rentable y amigable con el ambiente, no compromete el desarrollo del bosque a futuro; no obstante, tiene que ir acompañado con un estricto control por parte de la Autoridad de Aplicación en rutas de los distintos productos leñosos que se transportan, con el fin de desalentar la ilegalidad del sector y permitir que se generen las condiciones económicas óptimas para el desarrollo armónico, equilibrado y sustentable.

La Secretaría de Desarrollo Sustentable de la Provincia, que depende directamente del Ministerio de Ambiente, es justamente la autoridad local de aplicación y control y la encargada de velar por el cumplimiento de la Ley Nacional 26.331 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos.

Medición del diámetro a 1.30 m de altura.

Plan de Manejo

El Plan de Manejo Sustentable es un documento que sintetiza la organización, los medios y los recursos, en el tiempo y el espacio, del aprovechamiento sostenible de los recursos forestales en un bosque.

Un Plan de Manejo no solo contempla la madera, también protege la fauna nativa, el suelo, los cursos de agua, otros servicios ambientales, los habitantes que viven en él y de él; además monitorea sus mejoras o posibles pérdidas. En definitiva, observa el conjunto ecosistémico, tiene una mirada integral, conjugando la conservación con el desarrollo.

La extracción o aprovechamiento de árboles se hace de manera planificada y ordenada sabiendo qué cortar y cuánto cortar, entonces el bosque se va interviniendo, pero de manera eficiente.

El balance económico del manejo forestal para el titular del predio es por lo menos alentador, si tenemos en cuenta los costos de iniciar la actividad, los ingresos por la venta de la madera y el subsidio (ANR) de la Ley de Bosques que anualmente se entrega.

Según datos relevados durante el año 2017 se estima el siguiente balance económico orientativo:

TITULARES Valores AR$
Costos de elaboración de un POP,PM (para 2500 has) y 1er censo. 199.460
Ganancia por el aprovechamiento (30% derecho de monte). 484.050
Costos tributarios (para 250 has y 370 m3/año). 20.000
Apoyo Ley de Bosques (anual). 70.000
Ganancia Propietario (primer año). 334.590
Ganancia Propietario (a partir del segundo año). 536.607

En este sentido la Secretaria de Desarrollo Sustentable del Ministerio de Ambiente está trabajando para mejorar las cuestiones impositivas sobre la actividad forestal, como por ejemplo la eliminación de la tasa retributiva para aquellos productores que poseen Planes de Manejo; siempre con el fin de promover el uso integral y legal del bosque.

Cuenca Forestal Caimancito

La localidad de Caimancito se dedica, casi en su totalidad, a la producción de muebles y autoabastece a toda la provincia, posee clientes en provincias vecinas y alcanza a ubicar sus productos en Santa Fe y Buenos Aires.

La cuenca abarca una superficie aproximada de 520.762 hectáreas, con un total de 61 fincas con su Plan de Ordenamiento Predial (POP) aprobados de los cuales solamente 27 poseen PMS (Plan de Manejo Sustentable).

La duración de las campañas forestales varía entre 4 y 6 meses, dependiendo de las condiciones climáticas. Si tenemos en cuenta que en los últimos años (2015 y 2016) las campañas forestales fueron de 4 meses, debido a las fuertes lluvias, según las entrevistas realizadas durante año 2017, la extracción forestal alcanza los 6.916 m3/año (solo en la cuenca).

Teniendo en cuenta el volumen de extracción declarado y los precios de la madera podemos inferir que la actividad primaria de extracción genera, en la cuenca, 24 millones de pesos al año y ocupa 72 puestos de trabajo directos.

Se estima que la primera transformación de la madera (aserraderos) produce en la cuenca en ingresos brutos, alrededor de 23,8 millones de pesos al año y emplea a 89 trabajadores. Además, para la transformación secundaria (carpinterías) genera en la cuenca al menos 400 puestos de trabajo.

Limitación y perspectivas

El Ministerio de Ambiente, a través de la Secretaría de Desarrollo Sustentable, desarrolla diversas acciones para superar limitaciones como la ilegalidad en la cadena, condiciones laborales precarias, disociación entre actores o usuarios de los bosques. Entre las líneas de trabajo están la implementación del Sistema de Administración, Control y Verificación Forestal (SACVeFor); la Ley impositiva provincial; la Legalidad de la madera (mejoramiento de los obrajes); el Censo del sector Foresto-Industrial en la Cuenca Caimancito; las Capacitaciones en Control y Fiscalización en Rutas para las Autoridades de Aplicación, entre otras acciones.

Experiencia de un productor forestal

El contador Adrián Camodeca es propietario de la Finca “La Quinta” ubicada en la localidad de Siete Aguas (Departamento Santa Bárbara), con una superficie total de 2.200 hectáreas, de las cuales 1.240 se encuentran bajo Plan de Manejo forestal.

Su objetivo fundamental es manejar el campo pensando a futuro, obtener las posibilidades de beneficios hoy, pero reinvirtiendo en toda la unidad de manejo. Tiene una visión de proyecto a futuro, necesaria para la actividad forestal. En el caso de su campo posee sectores con buen recurso para aprovechar, se extrae la madera que posee en el cuartel y luego realiza enriquecimientos (plantaciones) con especies nativas (200 hectáreas).

El bosque que actualmente posee en su finca fue explotado hace varios años atrás con extracción de madera, dejándolo sin intervención, y ahora se lo está volviendo a aprovechar, lo que demuestra cómo la actividad es sustentable a largo plazo. Para hacer el mantenimiento de las plantaciones con nativas y otras actividades de manejo forestal, reciben el apoyo del subsidio de la Ley de bosques (26.331).

La fauna nativa presente en su campo es el pecarí, el tapir o anta, corzuelas y gran variedad de aves. La presencia de huellas demuestra que, a pesar del aprovechamiento forestal, ésta no disminuye, sino que se mantiene, garantizando su conservación.

Su plan incluye un relevamiento de fauna. Adrián está convencido que el mayor peligro para ésta son los cazadores que ingresan a los campos de manera ilegal. Un problema que también se está abordando desde la Secretaría de Biodiversidad del Ministerio de Ambiente provincial.

Considera además que la actividad forestal es multiplicadora de fuentes de trabajo, él emplea una familia que está encargada del control de las actividades, da empleo de manera permanente a dos personas para el seguimiento del obraje y temporalmente se suman dos empleados más, todo empleo local..

Generalmente dos personas pueden en este caso abarcar las distintas tareas que el predio requiere. La actividad de extracción está terciarizada, lo mismo que el transporte. Las ganancias se triplican cuando el productor tiene sus propias cuadrillas de extracción y sus camiones de transporte. En total durante el obraje trabajan siete entre empleados propios y terciarizados, que para una superficie de 200 hectáreas, supone 1 empleo cada 30 hectáreas.

Los precios de venta de la madera se deben consensuar entre los sectores involucrados ya que actualmente quién pone los valores monetarios es el comprador (aserraderos). El productor al terciarizar la extracción, recibe entre 40-50% de lo que se vende la madera. Para aumentar los ingresos económicos en toda la cadena productiva, se debe operar en sentido inverso y ser la oferta quién defina los valores.

Esos porcentajes dependen de la ubicación de la finca y la red de caminos internos que posea, si hay que hacer huellas o no.

El productor forestal que maneja y explota los bosques no puede poner el precio de venta; el precio, como mencionamos anteriormente, lo pone el comprador, y esto se da en la cadena porque hay madera ilegal en el mercado.

El robo de madera existe, y esa depredación se da porque el recurso no se aprovecha, quién está inmerso en esa actividad ilícita ingresa a campos donde no hay movimiento ni presencia de los dueños.

Adrián Camodeca quiere incursionar en los llamados Productos Forestales No Maderables (PFNM) del bosque, como la producción del Chilto o tomate árbol. Su idea es realizar enriquecimientos de Cedro con producción del tomate Chilto entre hileras, ya que existen ayudas gubernamentales para esta actividad. Considera que los incentivos sirven para decidirse y apostar al sector, y que es posible aprovechar, obteniendo un beneficio rentable, pero cuidando el recurso y conservando el stock a futuro.

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