Misiones: Micro y pequeños aserraderos necesitan invertir en secado de madera para agregar valor a la producción

“Incorporar una cámara de secado en la industria es una inversión inevitable, ya que en la actualidad es una demanda del mercado nacional para la fabricación de muebles, viviendas de madera y techos, mientras que es un requisito legal para exportar”, explicó el consultor Ronald Vera. Según datos oficiales, hay unas 806 empresas forestoindustriales funcionando en la provincia, en un 95% son Pymes y de éstas un 71% son pequeñas industrias.

 

 

 

Por Patricia Escobar

MISIONES (16/2/2013).- El consultor Ronald Vera, director de la empresa de servicios ForestoIndustria -dedicada al desarrollo de industrias madereras, representación técnica de maquinarias y capacitación para el sector-, analizó la situación de las micro, pequeñas y medianas empresas forestales de la provincia en relación a la tecnología necesaria en el proceso industrial para agregar valor a la producción y ser más competitivos. En la entrevista con ArgentinaForestal.com el profesional consideró que aún hay en Misiones zonas con un alto porcentaje de industrias madereras que no cuenta con una cámara de secado instalada, lo que resta competitividad y afecta la rentabilidad futura del negocio.

“A mediados de la década del 90 hubo un primer salto tecnológico cualitativo y cuantitativo en el sector foresto-industrial de Misiones, que fue cuando las empresas medianas del sector comenzaron a incorporar el secado de madera. Hasta ese momento solo tenían las grandes empresas, como la ex Pérez Companc, Lipsia, MBM, mientras que el resto de las Pymes secaba la madera a la intemperie. Si bien hoy las cámaras de secado ya se masificaron y muchas empresas lo tienen, aún se puede ver que es insuficiente la capacidad de secado instalada en la provincia con respecto a la demanda que hay a nivel país en madera seca”, explicó el especialista.

Agregó que históricamente, la comercialización de madera de pino a clientes de los principales centros del país, como Rosario, Santa Fe, Córdoba o Buenos Aires, era tanto de madera seca como oreada, pero en la actualidad no existe posibilidad de vender madera que no sea seca, ya que el producto tiene destino a la fabricación de muebles o partes, viviendas, vigas para techos, o para generar algún otro producto con mayor valor que requiere posterior laqueado, encolado, etcétera.

“Todo el tratamiento que se le tiene que dar a la madera no se puede hacer a niveles de humedad superior al 12%. Es decir que en la actualidad vender madera seca no es una condición por si o por no, es una exigencia del mercado nacional y un requisito para la exportación ya que la legislación internacional no permite la salida de madera sin tratamiento en una cámara de secado”, remarcó Vera.

Agregar valor a la producción

Según datos oficiales, hay unas 806 empresas forestoindustriales funcionando en Misiones, en un 95% son Pymes y de éstas un 71% son pequeñas industrias. Desde la visión del consultor, hay un “porcentaje importante” de industrias que aún no cuentan con una cámara de secado. “Sobre este tema, la Facultad de Ciencias Forestales de Eldorado realizó un trabajo de relevamiento de las cámaras de secado existente, entre 2007-2008. Pero en esta oportunidad se presentaron valores pero no se evaluaron las cámaras en función a su capacidad de secado”, dijo Vera. Al respecto, consideró que para realizar un análisis de la situación “no tiene mucho valor decir la cantidad, sean 300 o 400 cámaras de secado, sino se detalla la capacidad; debemos precisar si son de ciclo normal, acelerado o alta temperatura; si tienen 7 u 8 motoniveladores, si son para secado de madera de pino o eucalipto, todas estas variables deben ser consideradas a la hora de realizar una evaluación sobre la capacidad instalada en la provincia”, precisó Vera.

Por otra parte, explicó que “las industrias que procesan madera nativa necesitan más tiempo para el secado que las que procesan pino, ya que la madera de pino puede llegar a un valor promedio de 15% de humedad por un tiempo que va de dos a tres semanas, dejándolo un tiempo a la intemperie y en épocas más desfavorables. En cambio en nativas, este proceso puede llevar años”, aseguró. “Aquí afecta la productividad, ya que el costo financiero que implica tener activado un volumen de madera – por el que se ya pagó energía, hora hombre, combustibles, etcétera- y tener esperando a que el tiempo haga su trabajo, es justamente lo que torna inviable el trabajo. Por eso la industria de la madera nativa en Misiones es prácticamente obsoleta y de altos márgenes de desperdicios, porque gran parte de la madera aún se tira”, admitió.

“En cambio, en la provincia de Chaco, por ejemplo, hay industrias que procesan madera nativa y con la incorporación de tecnología a sus procesos industriales hoy no se pierde nada, todo se aprovecha y, además, es un valor agregado al producto final”, expuso Vera. “Todo tiene otro valor, incluso hay muebles en maderas nativas que se producen con los desperdicios de los últimos centímetros que se puede sacar a una tabla que son espectaculares. Por lo tanto, pensar en incorporar cámara de secado de madera en el aserradero significa incrementar la producción dando otro valor, haciendo más rentable el negocio”, subrayó.

Asistencia técnica y servicio

Vera es representante comercial de Gottert SA en la región NEA desde hace varios años, entre otras marcas de maquinaria para la industria forestal. Gottert es una reconocida marca nacional, proveedora de líneas de secaderos de madera que está desarrollada para atender las necesidades específicas de cada cliente en relación a volúmenes, sistemas constructivos y especies a secar, asegurando un secado eficiente y correcto de la madera, paso fundamental para obtener productos de calidad.

El consultor aclaró que si bien trabaja para esta firma, al momento de analizar un proyecto y prestar servicio de asesoramiento a un cliente, “lo que recomiendo es este proceso industrial. Después de que el empresario pone en la mesa todas las opciones y evalúa las distintas ofertas del mercado y cotizaciones de secaderos de distintas marcas disponibles, se analiza lo que más se ajusta a sus posibilidades”, explicó.

Sobre los aspectos que generalmente evalúa el usuario en estas situaciones, consideró que “en primer lugar tiene en cuenta el precio, en segundo lugar la asistencia técnica que recibirá para la instalación del producto (por más barato que sea la máquina, si tiene problemas y no tiene quien lo asista, termina comprando algo que es extremadamente caro); y en tercer lugar, el acompañamiento que tenga el cliente al momento de instalar el equipo, ya que son equipos con alta complejidad en su montaje e instalación”, detalló el especialista.

“Cuando tiene toda esta información, el cliente se decide por una marca y puede elegir un equipo de primera A, B o C; de pronto querrá comprar lo más económico; o preferirá ir a una marca segura, que le garantiza respuestas de servicio y asistencia técnica, para que ante un imprevisto tenga acompañamiento”, opinó Vera.

En este sentido, compartió su experiencia: “me ha pasado de asistir a un cliente que, ante una tormenta, se quedó sin equipos. Un rayo destruyó toda la instalación eléctrica. Ese cliente necesitaba una solución rápida, máximo al día siguiente que sucedió el evento, el técnico tiene que estar en el lugar para hacer una evaluación de lo que sucedió. Y desde mi empresa prestamos ese tipo de servicio, además acompañamos al industrial en el entrenamiento de la gente. El operario de secado de madera es muy particular, tiene que desarrollar habilidades que otros operarios habitualmente no la desarrollan en la industria, tiene que tener capacidad de análisis, de comparar datos, debe tener criterio, etcétera”.

Otro factor que Vera rescata del recurso humano es la experiencia adquirida. “Por ejemplo, una experiencia de trabajo me demostró que el mes más complejo para secar madera es agosto- mediados de agosto a mediados de septiembre- ya que se produce un cambio climático muy fuerte, comienzan los vientos norte, cálidos, secos y muy fuertes; se produce el secado rápido de la madera recién aserrada y eso repercute en el uso posterior de la madera (si estoy necesitando madera para uso de productos de alto valor no podemos tener fisura o micro fisura, y esto aparece de una semana a la otra). Pero hay operarios que, a partir de la experiencia, están entrenados para lidiar con estos problemas y atenuarlos. En cambio, el que no fue entrenado para esto, le tomará hasta noviembre para recién empezar a ajustar sus procesos, y en este lapso se perdió un tiempo valioso e incluso se puede perder mercados”, analizó el especialista.

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