Bolivia: 650.000 hectáreas de bosque se perdieron por tala ilegal y los incendios

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A las 500 mil hectáreas de bosque consumidas por el fuego en 2005, se agregan otras 140 mil por la tala ilegal, según el viceministro de Tierras. “Los porcentajes de deforestación deberían estar reduciéndose, sin embargo está sucediendo lo contrario”, dijo la autoridad gubernamental, al agregar que desde hace cinco años atrás la tala ilegal fue incrementándose hasta llegar a las actuales 140.000.

Fuente: Red Bolivia. Por Mauricio Carrasco (*)

Norte Amazónico, Bolivia, 08 ene (ABI).- El fuego y la tala han destruido en la gestión 2005 más de 600 mil hectáreas de bosque en distintos puntos del país y la zona más afectado ha sido el Norte Amazónico. La cifra, según informes oficiales del Ministerio de Desarrollo Sostenible, es la más alta de los últimos diez años. Si bien el Poder Ejecutivo interpreta el fenómeno como una tragedia ambiental, económica y cultural, le es imposible cuantificar el impacto que provocó en la flora y la fauna, porque Bolivia no cuenta con un inventario de todos sus recursos naturales en biodiversidad. “No sabemos exactamente cuánto y qué tenemos y entonces no sabemos, tampoco, cuánto vale y cuánto se ha perdido”, indicó la viceministra de Recursos Naturales y Medio Ambiente, Marianela Hidalgo. Lo que si se sabe, sin embargo, es que la regeneración artificial de los bosques devastados por los incendios y la tala ilegal durará al menos dos décadas. El paisaje devastado por el incendio forestal se identifica indefectiblemente a un escenario de un suceso fatal, más aún si el fenómeno se produce en la selva amazónica boliviana, que es el hogar de un tercio de las especies del mundo y donde se resguarda una quinta parte del agua fresca del planeta. Desde agosto pasado los incendios más graves se dieron en el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado de Apolobamba, Parque Nacional Cotapata y en la localidad de Apolo, todos en el departamento de La Paz; en el Parque Nacional Carrasco, de Cochabamba; en la montaña conocida como “Cuesta de Sama”, en Tarija; en la provincia Vaca Díez del Beni y en más de cien pequeñas poblaciones de Pando. El departamento de Santa Cruz, además, fue afectado por los incendios forestales durante los meses de agosto y septiembre, con alarmas en diferentes municipios como Guarayos, Concepción y San Miguel, de la región de la Chiquitanía. El incendio en el Parque Nacional Cotapata destruyó 150 hectáreas de bosque; el de Apolo, 500; el del Parque Nacional Carrasco, 450; el producido en la Cuesta de Sama, 1.200 hectáreas, en la región amazónica del Beni con poco más de 140.000 hectáreas e igual número en Pando. Los siniestros afectaron, además, a unas 300 comunidades indígenas y campesinas de los departamentos de Tarija, Cochabamba, Beni, Pando y La Paz. “En total se consumieron por el fuego unas 500 mil hectáreas de bosque”, indicó el viceministro de Tierras, Fernando Asturizada. Un reporte elaborado por la Superintendencia Agraria señala que en 2005, tanto los focos de calor como la superficie afectada por incendios en el departamento de Pando aumentaron en 957 %, comparándolo con el año 2001. Los 1.187 focos de calor registrados en el amazónico Pando, de acuerdo con informes de la entidad reguladora, afectaron una superficie de 143.267 hectáreas de bosque. Entre los factores que contribuyen a desencadenar los incendios forestales en las áreas rurales están el uso incontrolado del fuego por parte de los agricultores, la quema de bosques y pastizales para dedicar las tierras a cultivos y la búsqueda de espacios para la caza. Según el Ministerio de Desarrollo Sostenible, cada año los incendios forestales afectan mayores superficies boscosas, provocan la disminución del hábitat natural de muchas especies tanto animal como vegetal, afectan el aprovechamiento forestal sostenible y, además, se constituyen en un peligro constante para las poblaciones cercanas a los sitios donde ocurren. “Uno de los resultados más notorios como consecuencia de los incendios forestales es la producción de humo que se puede traducir en una contaminación significativa como cualquier otra fuente de polución”, advierte un informe elaborado por ese despacho gubernamental. PREVENCION El gobierno, a raíz de una iniciativa gestada a consecuencia de los incendios forestales que afectaron en el año 1999 a más de 12.7 millones de hectáreas, elaboró un documento para aplicarlo por espacio de un quinquenio, a partir del año 2002. El documento titulado “Política y Plan Nacional de Prevención y Control de Incendios Forestales en Bolivia”, fue elaborado con la finalidad de hacer frente a las debilidades, y llenar los vacíos existentes hasta ese momento en el tema de incendios forestales, sin embargo, la ejecución de dicha herramienta no fue ejecutada como se esperaba. DEFORESTACION A las 500 mil hectáreas de bosque consumidas por el fuego en 2005, se agregan otras 140 mil por la tala ilegal, según el viceministro de Tierras. “Los porcentajes de deforestación deberían estar reduciéndose, sin embargo está sucediendo lo contrario”, dijo la autoridad gubernamental, al agregar que desde hace cinco años atrás la tala ilegal fue incrementándose hasta llegar a las actuales 140.000. Los grupos ecologistas dicen que una de las mayores causas de la deforestación es el aumento de las plantaciones de soya a gran escala, que están siendo cultivadas en la frontera con el Brasil. La producción de soya crece rápidamente en esa área pues el cultivo ofrece ganancias para los agricultores y aumenta las cifras de comercio. Se argumenta que el aumento en las exportaciones de carne de res y soya fomenta el despeje de bosque, mediante quema y tala, para crear granjas. RETO A FUTURO Los científicos temen que el despeje de la selva podría afectar el clima global, así como amenazar especies únicas de fauna y flora. Una de las áreas más afectadas es Pando y Beni, donde vastas extensiones de bosque desaparecieron. Se trata de uno de los lugares de mayor diversidad biológica del mundo, con gran cantidad de aves raras, mamíferos y cientos de especies de árboles. Desde el aire es fácil ver el daño provocado por la tala y por la ocupación ilegal de los agricultores. Los maizales forman parches en medio del extenso bosque tropical. DEPREDACION VERSUS CERTIFICACION Bolivia, a pesar de la tala ilegal y los incendios, con 1.9 millones de hectáreas, es el primer país del mundo con mayor extensión de bosques certificados bajo el sistema Forest Stewardship Council (FSC) y estándares nacionales del Consejo para la Certificación Voluntaria. Las 1.9 millones de hectáreas certificadas en el país, representan el 38% del área total certificada en el mundo. Con esos índices, Bolivia se mantiene en el primer lugar a nivel mundial en cuanto a extensión de bosques tropicales certificados se refiere. Además, según la Cámara Forestal de Bolivia, los bosques “están manejados de manera responsable”. En el mundo existen 24 países que cuentan con bosques tropicales certificados, alcanzando en conjunto una superficie total aproximada de 4.9 millones de hectáreas. Después de Bolivia se encuentra Brasil, país que cuenta con 1.2 millones de hectáreas de bosques tropicales (25.25%), seguido por Guatemala con 475 mil hectáreas (9,6%) del área total. Esas tres naciones poseen más del 73% del área total certificada bajo el sistema FSC. PROCESO La Certificación Forestal Voluntaria es definida como un instrumento que permite verificar que el manejo forestal cumple con estándares de desempeño reconocidos y aceptados internacionalmente. Estos estándares combinan principios y criterios internacionales desarrollados por el FSC con indicadores y verificadores locales y regionales desarrollados por iniciativas nacionales en cada país. La certificación busca asegurar a los consumidores que sus compras de productos forestales no contribuyen a la destrucción y degradación de los bosques del mundo. Es también una contribución a la conservación de los bosques tropicales bolivianos, pero sobre todo es un seguro de vida para las generaciones futuras del país, ya que asegura la permanencia de los bosques, los cuales además estarían cumpliendo su función económica, social y ambiental. La demanda internacional de productos certificados se ha incrementado significativamente en la última década. Actualmente existen numerosas empresas comercializadoras de productos certificados, organizadas en una red denominada Global Forest Trade Network, donde participan alrededor de 1.000 empresas en 14 países que se encuentran comprometidas con la certificación. EXPORTACIONES De acuerdo con cifras oficiales, las exportaciones de productos nacionales certificados o con sello verde, han ido ingresando a mercados donde Bolivia difícilmente accedía. Los datos del año 2003 revelan que las exportaciones de madera certificada sobrepasaron los 14.5 millones de dólares. Las exportaciones bolivianas de productos certificados actualmente llegan a más de 20 países. Entre los principales destinos están el Reino Unido, Estados Unidos, Francia, España, Suiza, Países Bajos y Alemania entre otros. Actualmente se exporta alrededor de 30 especies certificadas en el país: Roble, Mara Macho, Yesquero, Ochoó, Bibosi, Cedro, Mara, Almendrillo, Paquio, Cambará, Tajibo y Sirari, entre otros. La mara – cuyo nombre científico es el de Swietenia macrophylla – es un árbol de hasta 45 metros que habita en bosques amazónicos, florece entre septiembre y noviembre y frutea de mayo hasta agosto pero que está en peligro de extinción. Por ser una madera blanda, su destino es principalmente para mueblería, carpintería y construcción. Precisamente la mara, junto a otras 2.000 especies en el mundo, forman parte de la denomina “lista roja” anual que elabora el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente sobre la flora y fauna a punto de desaparecer del planeta. En los últimos 3.500 años, 762 especies de plantas y animales han desaparecido de la faz de la Tierra. Otras 58 especies sólo existen en cautiverio o, en el caso de algunas plantas, porque han sido cultivadas. LA ACTIVIDAD HUMANA La actividad humana es el peor riesgo que enfrenta la mayoría de las especies en el mundo, pero el hombre también puede ayudar a su recuperación La deforestación de la Amazonía, boliviana y brasileña, según Naciones Unidas, implicará el fin de especies únicas. El proceso de destrucción de Amazonía podría ser irreversible en diez años más, y toda la selva podría desaparecer en unos 40 años, según informes del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente Controlar los niveles de intervención humana es clave para salvar el norte amazónico. Estimaciones científicas, basadas en modelos matemáticos de comportamiento humano relacionado con la deforestación y de procesos biológicos forestales, son aún más pesimistas respecto a la evolución de este medio ambiente. Sin la aplicación de medidas inmediatas y decididas a cambiar el actual régimen de la agricultura, tala y quema de árboles, la selva amazónica boliviana podría llegar a un punto de no retorno en los próximos 15 a 20 años. La tala indiscriminada es una de las actividades que afecta la Amazonía. El modelo indica que la selva, lejos de los 75 a 100 años que estimaban algunos especialistas para su destrucción total, podría desaparecer dentro de 40 ó 50 años. *Mauricio Carrasco es periodista de la ABI

Fuente: Red Bolivia. Por Mauricio Carrasco (*)

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